Sin título II

Sin título 2 (Ohne Titel 2), por Herbert Brandl. Año 2.007.

Sin título II

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Hondo.
Como lluvia de noche.
Llegas.
Oscuro.
Borracho.
A mirarte en tu espejo.
Contigo.
Tan desprendido.
Tan cansado.
Tu reflejo.
Lejos.
¿Dónde?
Nadie sabe.
Nadie responde.
Nadie.
Pero tiembla.
Tiembla.
Jarrón azul.
Vino rojo.
Por cómo te quieres
deberías llorar.

Fin

Día azul

Blick auf das Murnauer Moos aus unserer Rubrik. Gabriele Münter. Año 1.910.

Amanece.
¿Por qué otra vez?
Hilo tras hilo,
también en ti,
larga es la noche.
¿Habrá bastado?
Hojarasca.
Flores cansadas.
Azules.
Trompetas lloran
en las gargantas
de tantos pájaros.
Otra vez.

Fin

El último verano

Composición astral VI (Astrale Komposition VI), por Wilhelm Morgner. Año 1.912.

El último verano

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Frío.
Cuando dicen azul.
No te rindes.
Recuerdas.
Sol.
Carne.
Flores rojas.
Nada una sombra
entre dos árboles.

Fin

Sin título I

Sin título (Ohne Titel), por Fritz Fröhlich. Año 2.000.

Sin título I

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Contigo mismo.
Otra noche.
Bebido.
Apurado.
Buscando.
Buscando.
Tú miras.
Una vez más.
Mares y flores.
En los ojos.
Azul.
Pena azul.

Fin

Anochece

Toledo. Por Hans Fronius. Año 1.974.

Anochece. ¿Cuánto falta para navidad? La gente tiene ya las luces puestas. Puestas y encendidas. Parpadean. Chirrían. Hasta mañana. Un día y otro y otro. Hasta que se acuerdan de apagarlas a la mañana siguiente. Marrón. Como tabaco. Era eso. Este tiempo. Era recoger las hojas que se habían caído. Las más bonitas. Marrones y enteras y que olían a eso. A tiempo. Y llevárselas a mamá. Ahora hay una empresa que se dedica a ordenarlas en montones y a barrerlas y a meterlas en cubos y a hacerles lo que sea. A quemarlas o a venderlas como algo. ¿Cómo serrín? No lo sé. Venden álbumes en blanco. Con páginas limpias. Para coleccionar cosas. Para pegar cosas que coleccionar. La gente colecciona cosas. Sellos y billetes y etiquetas de cerveza. A lo mejor también hojas. Para aprender cómo es cada hoja. Cada árbol. Toco el radiador del salón. Siempre tengo las manos frías. Me regalaron unos guantes de pequeño y no he vuelto a tener. Podría comprarme unos. Siempre tengo las manos frías. Sobre todo en casa. Me quedo un rato en el radiador de al lado de la ventana. Anochece. Anochece. Con gente que viene de misa. Con gatos sueltos. A algunos les falta medio rabo. O un ojo. Los miro. Anochece.

Fin

En el cuarto

El soñador. Albert Schmidt. Año 1.912.

Ya huele. No quiero salir. Mamá me ha dicho que no salga. Que me quede aquí encerrado siempre, si quiero. Está cansada, dice. El primo A. no es así. Se porta bien con la tía y come y no se queja por todo. No es así, ha dicho. Pero no me gusta cuando le echa todo eso a los garbanzos. La abuela no los hace así. O me deja unos pocos sin nada. Cuando vamos al pueblo y cocina ella. Mamá no. Que no coma si no quiero, dice. Los garbanzos. Los garbanzos y las espinacas y las almejas. Va todo junto, dice. Que ella lo prepara así, dice siempre. Papá algunos días entra y me trae un poco de salchichón. No sé cómo lo corta. Sin que mamá se entere y se enfade. Nada, dice. La escucho. Que no me traiga nada, le dice. Ya huele la comida.

Fin

Visita de domingo

Sin título. De Peter Herrmann. Año 1.988.

Han venido los tíos. Le traen flores a mamá. Ya está mejor, dice papá. Pero todavía se toca la barriga. La veo a veces. Lo hace sin querer. Habla con alguien, llama la tía L. o quien sea, y se toca la barriga. Con la otra mano. Con la que no sujeta el teléfono. A lo mejor todavía le duele. No sé dónde tenemos un jarrón. Mamá dice que en el armario del baño. Que vaya a buscarlo con el primo A.. Para las flores que le han traído los tíos. Son bonitas. Blancas y amarillas. El primo A. tampoco dice mucho. Le han regalado un muñeco con luces. Fue su cumpleaños el otro día pero los tíos no le han dejado que se lo traiga para enseñármelo. No encontramos el jarrón. En el wáter hay un trozo de cigarrillo. No está la tapa bajada. Mamá se enfada. Cuando no la bajamos. Se enfada y la baja y viene y pregunta quién la ha dejado sin bajar. Que quién ha sido, pregunta. Y se vuelve a la cocina o donde sea. A veces la veo quieta. Concentrada. Murmura. Se acaricia la barriga y murmura. No encontramos el jarrón. El primo A. dice que el próximo día va a traerse el muñeco. Parpadea y suena cuando le das al botón. Cuando disparas, dice. Ya se van. Mamá no sabe qué va a preparar para la cena. No tenemos de nada, dice. Quiere que papá baje a la tienda. A comprar algo. Huevos o algo para una tortilla. Está abierta. También los domingos. Quiere que baje. Aunque es pronto, dice papá. Queda para la cena. Pero mamá quiere que tire las cosas del hermano. No lo hablan en voz alta. Nunca. Pero quiere que las tire ya. Otra vez murmuran. Cierran la puerta de la cocina y murmuran. Fuerte. Y ya. Otra vez. Papá saca las dos cajas a la puerta. Pero no, mamá quiere que se las lleve. No quiere esperar a que pase el portero recogiendo la basura. Quiere que se las lleve ya. Papá cierra. De un portazo. Enfadado. Baja en el ascensor. Lo escucho. Como si no fuera a volver.

Fin