Ahí

El monje frente al mar, por Caspar David Friedrich. Años 1.808 a 1.810.

Ahí

Frío en los pies. Sí. Ha cambiado el tiempo. Ayer era otro octubre. Lo dijeron en las noticias. Por la noche. Que iba a cambiar. Que iba a venir ya el frío. Me levanto. La mujer de ahí tiende. Calcetines. Dos camisetas. Sujetadores. El sol no da ya en la ventana. Lo pienso. Debajo está el radiador. Me gusta cuando es invierno y encienden la calefacción. Cuando no tengo que trabajar en invierno y puedo estar en casa con la calefacción. Me da ganas de cenar sopa. Pienso en preparar caldo o sopa pero acabo comiendo lo que tenga. Pan y salchichón o lo que tenga. Sigo con frío. Como si estuviera en una orilla. En un anochecer. Cuando todos se han ido ya. Me pongo los zapatos. Siempre me los quito para estar en casa, pero me los pongo. Sí, mejor. Vuelvo a la ventana. La ropa de la mujer sigue secándose. Ahí.

Fin

Amapolas

Amapolas, por Katsushika Hokusai. Año 1.833 aproximadamente.

Amapolas

— — — — — — —

Cielo enorme.
Engulle.
También el alma.
Respira.
Como puedas.
Colores.
Destrozados.
Por el camino.
También.
De repente.
Tanto rojo.
¿Puede ser?

Fin

Duele

Un círculo, por Vassily Kandinsky. Año 1.928.

La noche calla.

Dolor de los pecados.

Otro domingo. 

Nocturno

Nocturno

— — — — — — —

Recuerdos.
Otra vez.
Silencio.
Flores.
Respiran.
Noche.
Perfume.
Tan negro.
Tú.
¿Dónde estás?

Fin

Paisaje ausente

Panel derecho de “Flores rojas y blancas del ciruelo“, por Ōgata Kōrin.

Paisaje ausente

— — — — — — —

Estar.
Me empeño.
Árboles.
Cielos.
Trepan.
Y tú.
Piedra.
Ojos.
Ojos grises.
Aunque atardezca.

Fin

Cuaderno rojo

La casa entre las rosas, por Claude Monet. Año 1.925.

Cuaderno rojo

Por la escalera.
Dolor.
Solo al atardecer.
Cada gota.
Sube.
Sube.
Llamo a dios.
Pero dios calla.
Ladran perros.
Grandes rosales.
Agujerean.
Solo al atardecer.
Cuaderno rojo.
Llora.
Toda la habitación.
¿Solo al atardecer?

Fin

Cuando llueve en domingo

Mapa del infierno, por Sandro Botticelli, años 1.480 a 1.490.

Cuando llueve en domingo

Extraído de “Dolor“, por Vladimír Holan

— — — — — — —

Cuando llueve en domingo y tú estás solo, completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer…

Fin